Testimonio de una vida salvada en San Sebastián

11-MARZO

El viernes 27 de febrero, una mujer de muy temprana edad comunicó a su responsable en el trabajo que el día anterior le habían confirmado que estaba embarazada, y que no sabía si seguiría adelante con el embarazo.

Las razones que le impulsaban a abortar venían en general dadas por la repentina sorpresa que esta noticia había supuesto, con las consiguientes críticas repercusiones en el desarrollo integral de su vida.

No siendo un embarazo buscado, la noticia suponía un revés para todas sus expectativas en el medio plazo. En su cabeza rondaban alertas de incertidumbre en el entorno laboral, de incertidumbre en cuanto a su inexperiencia en el desempeño de esta nueva faceta. Se cernía también el rechazo que vertían algunas personas de su entorno, así como la inestabilidad de vivir en una vivienda arrendada. Y todo ello con una pareja, el padre del niño, a la que había conocido recientemente.

Lo anterior, unido a la falta de experiencia que da la juventud y a lo imprevisto de la situación, le conducía a un estado de grave conmoción que pensaba que desaparecería fácilmente con un aborto.

El lunes tenía que comunicar su decisión al servicio público de sanidad que ya había ejercido presión en contra de la vida. Le transmitían urgencia alegando el peligro que para su salud supondría la tardanza en tomar la decisión.

Su interlocutor no dudó en tratar de convencerla para que trajera esa nueva vida al mundo. Más allá de los argumentos de razón natural, también se acudieron a explicaciones morales en los términos que predica al Sta Madre Iglesia.  Sería faltar a la verdad no desvelar que, en lo profundo del corazón de esa mujer, ya ardía el amor por su hijo. También el padre de la criatura, en un alarde de sentido común, y recordando lo que desde niño le habían enseñado sus mayores, empujaba para que la nueva vida se abriera paso.

En este punto, el responsable, que es simpatizante de 40 días por la vida, acudió a la líder de campaña de la zona, quien ofreció todos los instrumentos a su alcance para salvar esa vida. Por de pronto ese mismo fin de semana, antes de que se cumpliera el plazo, se ofrecía a recibirla y atenderla. 

Pero la Providencia quiso ofrecer un guiño a ese pequeño. “Casualmente” esa misma tarde se proyectaba la película “Heridos”. Se le invitó a la madre a que acudiera a verla con su novio. Y aceptó.

Para consolidar la invitación, su responsable quedó con ella para acompañarla. Pero esta vez lo haría acompañado a su vez de su hijo de once años. Pensaba que un niño ayudaría a otro niño. El trayecto fue cordial y distendido. Permitió conocer más a los padres. Y que el niño fuera una prefiguración de lo que para la madre pronto podría ser su bebé.

La película causó honda sensación en los padres. Tras su proyección, la líder de campaña de la zona tuvo ocasión de hablar con los padres y escucharlos. Sin duda se revivía aquella promesa según la cual donde están dos o tres congregados en nombre de Cristo, allí está Él en medio de ellos. Y ahí, los cuatro sintieron la presencia del sumo Amor.

Tras eso sólo quedaba esperar y confiar en las oraciones. Las oraciones del grupo provida movilizado al efecto. Las oraciones del grupo de catequesis del hijo del responsable. Y, según se supo después, el rosario que en el anonimato del recreo del colegio, rezó ese mismo niño, llevando flores robadas del jardín del colegio a la Virgen que preside el patio.

Porque para Dios nunca serás héroe anónimo.

Y al tercer día llegó el mensaje: 

“… después de un fin de semana bien largo e intenso he llegado a saber lo que de verdad quería que es seguir hacia delante.

Muchas gracias por recomendarme la película que de verdad ha marcado un antes y un después y por supuesto por ayudarme ya que emocionalmente no me sentía muy bien como para saber lo que quería, y pues nada, hoy he hablado con la matrona y me ha conseguido citar para dos cosas el mismo día (una ecografía de datación e introducción a toda esta nueva etapa…”

Estamos seguros de que, al final, los padres hubieran tomado la decisión correcta sin necesidad de acudir a 40 Dias por la Vida, pues Dios nunca abandona al hombre que vacila.

También Dios podría haberse servido de otros instrumentos para promover el nacimiento del bebé, pero ha querido brindar esa ocasión a las personas que forman 40 Dias por la Vida para animarlos en su misión.

El mismo Dios que puso en boca de la madre un mensaje para vosotros

“Me gustaría que muchas personas antes de hacer nada pudieran ver luz”
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