Sobre el aborto

Qué es el aborto

Un aborto inducido es acabar con la vida de un ser humano en el seno materno.

Todas las denominaciones del proabortismo se basan en esconder esta realidad. Entre ellas encontramos la "interrupción voluntaria", los "derechos reproductivos", la "salud reproductiva", "derechos de las mujeres", o la expresión "mi cuerpo mi decisión" que se basan en la deshumanización e invisivilización del ser humano en desarrollo dentro del seno materno, y ello negando las más elementales nociones de Embriología y Medicina, es decir, de forma anticientífica.

Como la postura pro-aborto es, en realidad, incompatible con la defensa del derecho a la vida y los derechos humanos, todo el esfuerzo discursivo se centra en hablar de otras cosas (orientaciones sexuales, violación, supuestos estudios, salud de las mujeres en peligro, contracepción, o de situaciones muy excepcionales) para distraer la atención, aparte de utilizar las expresiones arriba descritas, que son trucos lingüísticos sin la menor base científica o racional.


Qué no decir sobre el aborto

En la defensa provida, siempre bienintencionada, cometemos errores conceptuales que se nos han colado con las corrientes del proabortismo, el relativismo, etc., y que es conveniente poner en claro para no caer en ciertas trampas.


1.- «Creemos que la vida empieza en la concepción»

No, no lo creemos. LO SABEMOS. Nuestras creencias son irrelevantes para los abortistas.

No necesitamos creerlo como nuestros ancestros. Que la vida comienza en la concepción es un hecho científico verificable que se enseña en las facultades de medicina, está escrito en los papers de las revistas científicas, en la embriología y hasta se ha filmado en los documentales de National Geographic.

2.- «Ese bebé podría ser el próximo… Beethoven o el médico que descubriese la cura del cáncer».

Como providas valoramos el derecho a la vida por encima de la calidad percibida de esa vida, y no por lo que esa vida contribuye a la sociedad.

El origen de nuestro valor como seres humanos no viene de nuestros logros, sino que somos un regalo de Dios. Nunca sabremos lo que podrían haber hecho los millones de bebés aniquilados.

3.- «Las violaciones son sólo el 1% de los abortos»

Cuando “admites” que ese 1% de abortos es más admisible, o simplemente admisible, ya estás cediendo demasiado terreno. Y si te dice ¿qué pasaría si las violaciones fueran el 100%? Te obliga a defenderte. Te presentarán como insensible al drama de la mujer.

La violación es un crimen y el violador es un criminal.
  • El aborto no evita las violaciones. Tampoco evita el dolor y el sufrimiento de la violación.
  • El bebé no tiene que pagar ni es responsable por las circunstancias de su concepción. No las eligió.
  • Científicamente no hay diferencia entre un bebé concebido en una violación de cualquier otro o de cualquier persona adulta. Todos tenemos la misma dignidad.
  • El bebé no es responsable de los pecados de su padre. Y a nadie se le obliga a pagarlos en ningún otro escenario de la vida.
  • El aborto no sólo no evita el trauma de la violación, sino que suma otro trauma

4.- «Si una mujer no quiere tener hijos, debería poner medios»

Este argumento es contraproducente. Sugiere que la contracepción es una solución del aborto, lo cual es falso (sólo lo son la castidad y el matrimonio). Además este argumento deja al hombre fuera de la ecuación. Y culpa a la mujer por una decisión del pasado que no se puede revertir. El embarazo es AHORA. Esta afirmación es prejuiciosa y ofensiva.
Todos cometemos fallos. Seamos comprensivos y compasivos. No dejes que abandonen el tema del aborto y te lleven por el camino de la contracepción.

5.- «Los abortos más tardíos son peores que los tempranos».

No. Todos son igualmente salvajes. Si aceptas este argumento les das la oportunidad de adoptar posturas que podrían percibirse como “razonables”, “ajustadas”, “moderadas” o “equitativas”.

Te dirán que como los tardíos son peores, por eso hay que redoblar los tempranos.

Los abortos tardíos son más “escandalosos” y sangrientos, pero matan exactamente igual que los tempranos.
Texto elaborado a partir del libro "What to say when" de Shawn Carney, disponible en Amazon.
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